viernes, 3 de octubre de 2025
El día que inventamos la realidad
"Hubo en el tiempo un día, hace muchos, muchos años, en el que un grupo de los primeros homínidos, casi monos, luego de una extenuante jornada de caza, se sentaron junto al fuego a asar a sus presas y a lamer sus heridas. A medida que la noche fue cayendo, todos se retiraron a descansar al interior de la caverna en la que vivían. Todos menos uno. Ese día uno de ellos, el más curioso, el que se sabía diferente, decidió quedarse a mirar las estrellas.
Tiene que haber habido un día en el que eso ocurrió por primera vez. Jamás sabremos cuándo fue, pero tiene que haber habido una primera noche en la que un primer ser pensante y sintiente se sentó a mirar las estrellas sin más objetivo que tratar de entender qué tenían que ver con él, y qué tenía que ver él con ellas. Ese fue el día en que nació la realidad.
(...)
Hace muchos, muchos años -mucho antes de que la escena que acabamos de describir tuviera lugar-, hubo un momento iniciático en el que nació toda la materia que compone el universo. Una explosión primera de la que surgieron los planetas y las estrellas y el polvo cósmico que la circunda. Poco a poco las primeras partículas empezaron a diferenciarse de ese caldo primigenio para asociarse en formas más complejas, las cuales dieron lugar a los primeros átomos y a los primeros elementos: hidrógeno, helio y litio, que también empezaron a agruparse, hasta que, en algún momento, de esos elementos inanimados surgió la vida. Y mucho tiempo después un bípedo pensante que, en una noche aciaga, decidió no irse a dormir para quedarse a mirar las estrellas y preguntarse qué tenían que ver con él y qué tenía que ver él con ellas."
"El día que inventamos la realidad" - Javier Argüello
viernes, 5 de junio de 2020
miércoles, 14 de julio de 2010
Pensamiento Cero
"Estamos en un tiempo al que le llamamos de pensamiento único, aunque parece que se acerca muy peligrosamente a un pensamiento cero"
Jose Saramago
En La Jornada, México D. F., 10 de octubre de 1998 [Reportaje de Juan Manuel Villalobos]
Jose Saramago
En La Jornada, México D. F., 10 de octubre de 1998 [Reportaje de Juan Manuel Villalobos]
domingo, 20 de junio de 2010
Muito Obrigado José
“… si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla, Lo será, pero esté hombre está muerto y hay que enterrarlo…”.Así de seco y real escribía Saramago sobre él transito de la vida. Así es como suena un hombre digno que ya no está con nosotros. Un hombre que nos reveló un mundo moderno deshumanizado. Sus lucidas parábolas, nos muestran siempre un héroe ínfimo y lleno de dignidad, con el que nos quiere demostrar que hay que creer en la humanidad: Como la mujer del médico, la única con la fuerza interior para ver lo que el resto dejo de ver; o Tertuliano Máximo Afonso, profesor de historia que lucha consigo mismo para encontrar su identidad; o Cipriano Algor, alfarero en un mundo que pretende sobrevivir sin alfareros. Ese hombre nos dejó su obra, su propio evangelio, su testimonio de vida, para leerlo siempre, para no olvidar lo que somos.
“… Estaban en la acera del jardín, veían las luces pálidas del río, la sombra amenazadora de los montes. Entonces vamos, dijo Fernando Pessoa, Vamos, dijo Ricardo Reis. Adamastor no se volvió para mirarlos, le parecía que esta vez sería capaz de dar el gran grito. Aquí, donde el mar se acabó y la tierra espera.”
lunes, 25 de mayo de 2009
la flor más grande del mundo
Alguna vez dijo Cortazar que cuando se escribe un cuento se tiene que ganar por knock out y cuando se escribe una novela se debe ganar por puntos. Ultimamente leo muchos cuentos, porque he aprendido a disfrutar de los knock out´s y porque, seamos sinceros, no tengo tiempo para envolverme en una novela (¡que pena!).
Así descubrí que mi novelista favorito escribía cuentos, y así leí El cuento de la isla desconocida de Jose Saramago. La recomiendo fervorosamente, es un cuento que se lee en varios niveles pero, sobre todo, es muy humana. Como hace falta hoy en día.
Ahora resulta que el buen Saramago escribió una vez un cuento para niños y resulta que el cuento paso a cortometraje, y como ya no tengo tiempo de leer libros largos ni ver películas de dos horas, aca esta el corto que no es lo mismo pero es igual. Tiene la calidez que no hay en estos días frios. Con poco tiempo para lo importante.
http://flocos.tv/curta/a-flor-mais-grande-do-mundo/
Así descubrí que mi novelista favorito escribía cuentos, y así leí El cuento de la isla desconocida de Jose Saramago. La recomiendo fervorosamente, es un cuento que se lee en varios niveles pero, sobre todo, es muy humana. Como hace falta hoy en día.
Ahora resulta que el buen Saramago escribió una vez un cuento para niños y resulta que el cuento paso a cortometraje, y como ya no tengo tiempo de leer libros largos ni ver películas de dos horas, aca esta el corto que no es lo mismo pero es igual. Tiene la calidez que no hay en estos días frios. Con poco tiempo para lo importante.
http://flocos.tv/curta/a-flor-mais-grande-do-mundo/
domingo, 24 de mayo de 2009
Lo que busca un escritor
Un hombre preso ha muerto... y es libre
Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quien se le ocurriría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas.
-
Que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos.
-
Realmente no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula.
-
Olvidaban poner el acento en el hombre.
-
La culpa no era exactamente de ellos
sino de otros mas duros y siniestros
y estos si
como nos ensartaron
en la limpia república verbal
como idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y como nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.
-
Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos.
-
Por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos.
-
Vos ya sabes que tuve que elegir otros juegos
y que los juegue en serio.
-
Y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías.
-
Y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre.
-
Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides.
-
Por eso no te oculto que me dieron picaña
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.
-
Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo callo
o puteo como un loco
que es una linda forma de callar.
-
Que tu viejo olvido todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos.
-
Y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en que esquina
en que bar
que parada
que casa.
-
Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.
-
Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de vergüenza.
-
Por eso ahora
me podes preguntar
y sobre todo
puedo yo responder.
-
Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacerlo que no quiere.
-
Llora nomas botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos.
-
Gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.
-
Llora
pero no olvides.
-
Hasta siempre Mario
sábado, 28 de febrero de 2009
El alma, Dios y otras energías inmateriales (por Sabato y Pessoa)
“Explicame a mí como es Alejandra” dijo Bruno. Y pensó que eran precisamente aquellos pliegues desdeñosos y cierto tenebroso brillo de sus ojos lo que sobre todo distinguía a Alejandra de Georgina, a quien en realidad había amado.
(…)
(…)
Claro que su cara era casi la misma que la de Georgina su mismo pelo negro con reflejos rojizos, sus ojos grisverdosos, su misma boca grande, sus mismos pómulos mongólicos, su misma piel mate y pálida. Pero aquel “casi” era atroz, y tanto más cuanto más sutil e imperceptible, porque de ese modo el engaño era más profundo y doloroso. Ya que no bastan (pensaba) los huesos y la carne para construir un rostro, y es por eso que es infinitamente menos físico que el cuerpo: está clasificado por la mirada, por el rictus de la boca, por las arrugas, por todo ese conjunto de sutiles atributos con que el alma se revela a través de la carne. Razón por la cual, en el instante mismo en que alguien muere, su cuerpo se transforma bruscamente en algo distinto, tan distinto como para que podamos decir “no parece la misma persona”, no obstante antes, un segundo antes de ese misterioso momento en que el alma se retira del cuerpo y en que éste queda tan muerto como queda una casa cuando se retiran para siempre las personas que ahí se amaron y odiaron. Pues no son las paredes, ni el techo, ni el piso lo que individualiza la casa sino los seres que la viven con sus conversaciones, sus risas, con sus amores y odios; seres que impregnan la casa de algo inmaterial pero profundo, de algo tan poco material como es la sonrisa en un rostro, aunque sea mediante objetos físicos como alfombras, libros o colores. Pues los cuadros que vemos sobre las paredes, los colores con que han sido pintadas las puertas y ventanas, el diseño de las alfombras, las flores que encontramos en los cuartos , los discos y libros, aunque objetos materiales (como también pertenecen a la carne los labios y las cejas) , son, sin embargo, manifestaciones del alma; ya que el alma no puede manifestarse a nuestros ojos materiales sino por medio de la materia, y eso es una precariedad del alma pero también una curiosa sutileza.
Ernesto Sabato en “Sobre Heroes y Tumbas”
---
Nací en una época en el que la mayoría de los jóvenes habían dejado de creer en Dios, por la misma razón que sus mayores habían creído en El: sin saber porqué. Siendo así, y dado que el espíritu humano tiende a criticar naturalmente porque siente y no porque piensa, la mayoría de esos jóvenes eligió la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen y no ven sólo la multitud de la que forman parte, sino también los grandes espacios que hay a sus costados. Por eso, ni abandoné a Dios tan ampliamente como ellos, ni acepté nunca la Humanidad. Consideré que Dios, si bien improbable, podría ser y en consecuencia, también ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica cuyo significado se limita a la especie animal humana, no era mas digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.
De tal manera, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me ubiqué, como alguna otra gente marginal, a esa distancia de todo a la que vulgarmente se la llama Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se detendría.
Fernando Pessoa en "El libro del desasosiego"
martes, 17 de febrero de 2009
Claridad
Dijo Bernardo Soares:"Todo el mal del romanticismo consiste en la confusión entre lo que deseamos y lo que necesitamos. Todos nosotros necesitamos de las cosas indispensables para la vida, para su conservación y su prosecución; todos nosotros deseamos una vida más perfecta, una felicidad completa, la realidad de nuestros sueños.
Es humanos querer lo que se necesita, y es humano desear lo que, no resultandonos necesario, nos resulta, no obstante, deseable. Lo enfermo es desear con igual intensidad lo que es preciso y lo que es deseable, y sufrir por no ser perfecto como se sufre por no tener pan. El mal romantico es eso: Querer la luna como si hubiera manera de alcanzarla."
viernes, 6 de febrero de 2009
Reaccionar
Este post es una especie de promesa conmigo mismo. Son la una de la mañana y en unas horas será momento.
Es muy cierto decir que el mundo se volvió una mierda y que es injusto; sería cierto y demasiado fácil. Sería tan trilladamente fácil como decir que la gente se volvió egoista y que no me deja ser feliz.
Sería cierto, tambien, decir que las personas, todas, somos distintas. Pienso que el ser humano tiene tres aspectos: el social, el espiritual y el material; es decir: ellos, yo o lo demás. Cada persona desarrolla su individualidad inclinandose a uno. Eso creo.
Sería facilisimo callar y aceptar que el mundo es una mierda y que yo solo me preocupo por satisfacerlos a ellos.
Lo jodido viene cuando te pasan por encima como persona, eso nunca debe suceder. "Hay que marcar la cancha" me dijo la persona que peor invadió mi cancha.
Toda fuerza aplicada a un cuerpo recibe una fuerza normal que la contrarresta en igual magnitud pero en sentido opuesto. Es una de las tantas teorías físicas que mantienen el equilibrio del universo. Eso quiere decir que cualquier reaccion mía es: Normal.
Y no vayan a decir que el mundo es una mierda... ¡Que fácil!
Es muy cierto decir que el mundo se volvió una mierda y que es injusto; sería cierto y demasiado fácil. Sería tan trilladamente fácil como decir que la gente se volvió egoista y que no me deja ser feliz.
Sería cierto, tambien, decir que las personas, todas, somos distintas. Pienso que el ser humano tiene tres aspectos: el social, el espiritual y el material; es decir: ellos, yo o lo demás. Cada persona desarrolla su individualidad inclinandose a uno. Eso creo.
Sería facilisimo callar y aceptar que el mundo es una mierda y que yo solo me preocupo por satisfacerlos a ellos.
Lo jodido viene cuando te pasan por encima como persona, eso nunca debe suceder. "Hay que marcar la cancha" me dijo la persona que peor invadió mi cancha.
Toda fuerza aplicada a un cuerpo recibe una fuerza normal que la contrarresta en igual magnitud pero en sentido opuesto. Es una de las tantas teorías físicas que mantienen el equilibrio del universo. Eso quiere decir que cualquier reaccion mía es: Normal.
Y no vayan a decir que el mundo es una mierda... ¡Que fácil!
viernes, 23 de enero de 2009
5 minutos antes de salir del trabajo
Sería lindo salir corriendo para escribir esto; pero más lindo es hacerlo 5 minutos antes de salir corriendo. Creo que el ser humano esta hecho de constancia y rebeldía. Por eso es lindo hacer esto 5 minutos antes de salir del trabajo.
Escribiría más pero me quedaría 5 minutos después del trabajo; eso sería regalarle rebeldía a mi constancia; sería confundir las cosas.
No soy huevón... ¡ya me voy... la hice linda!
Escribiría más pero me quedaría 5 minutos después del trabajo; eso sería regalarle rebeldía a mi constancia; sería confundir las cosas.
No soy huevón... ¡ya me voy... la hice linda!
miércoles, 21 de enero de 2009
Lo fácil y lo dificil
Existen cosas fáciles y dificiles.
Existen cosas fáciles como irse por las ramas. O decir lo que ya dijo alguien antes.
Existen cosas muy fácil como hacer lo que viene, sin tomar decisiones.
Existen cosas más fáciles como no decir nada.
Lo fácil como veran: Existe.
Existen, tambien, cosas dificiles como mantenerse enfocado y ser perseverante.
Existen cosas muy dificiles como asumir tus errores (sin tener vergüenza).
Existe lo más dificil: Ser honesto.
Como veran lo difícil: También existe.
Existen cosas fáciles como irse por las ramas. O decir lo que ya dijo alguien antes.
Existen cosas muy fácil como hacer lo que viene, sin tomar decisiones.
Existen cosas más fáciles como no decir nada.
Lo fácil como veran: Existe.
Existen, tambien, cosas dificiles como mantenerse enfocado y ser perseverante.
Existen cosas muy dificiles como asumir tus errores (sin tener vergüenza).
Existe lo más dificil: Ser honesto.
Como veran lo difícil: También existe.
Que hacer dentro de un túnel

Un túnel es un lugar en el espacio-tiempo con dos agujeros: una entrada y una salida.
La entrada te lleva a un lugar, en el espacio-tiempo, oscuro.
La salida te lleva a un lugar, en el espacio-tiempo, brillante.
Un tunél es un lugar para tomar decisiones entre la oscuridad y la luz.
Un tunél es tambien un lugar donde no se toman decisiones: solo se transita.
Un tunél es en definitiva un lugar donde se decide o se transita pero nunca, nunca se habita.
¡No me vengan con huevadas!
martes, 25 de noviembre de 2008
Pelando la cebolla
Robaré a Günter Grass el título de su libro para este humilde post. Poco a poco voy sacudiendome de mis prejuicios (a un precio alto, pero en fin). No se cuando llegará eso que la gente llama exito pero de que me estoy acercando al fondo del asunto, nadie me lo va a negar. Estoy avanzando, dolorosamente, hacia el centro de todo. Hacia lo importante.
Estoy despojandome de todo, incluso de lo que me aferraba con uñas y dientes. Estoy abriendo las manos, con las palmas al cielo.
Estoy dejando de rogar por aceptación, de tratar de complacerlos. Vayanse a la mierda.
Estoy entendiendo que la gente se equivoca, yo también me equivoco. Parece obvio, todos lo dicen, pero recién entiendo a que se refieren.
No vale arrepentirse, es por gusto. No vale la pena preocuparse por el pasado o el futuro; uno ya pasó y el otro no existe.
La semana pasada cayó un meteoríto en Canada; pudo haber caído en mi cabeza. Ayer le cayó una piedra en la cabeza a un policia y se murió. Ando mirando al cielo preocupado. Los seres humanos somos paranóicos. Obsesivos.
Ayer no contesté el telefono, sentí vergüenza. ¿De que carajo? No sé. Somos, tambien, orgullosos.
La vida me empuja a seguir pelando la cebolla. Quisiera gritarle a la vida: ¡ya basta!, pero sería como gritarlo al espejo.
¿Entonces para que gritarlo?... ya me toca escuchar:
¡YA BASTA!
Estoy despojandome de todo, incluso de lo que me aferraba con uñas y dientes. Estoy abriendo las manos, con las palmas al cielo.
Estoy dejando de rogar por aceptación, de tratar de complacerlos. Vayanse a la mierda.
Estoy entendiendo que la gente se equivoca, yo también me equivoco. Parece obvio, todos lo dicen, pero recién entiendo a que se refieren.
No vale arrepentirse, es por gusto. No vale la pena preocuparse por el pasado o el futuro; uno ya pasó y el otro no existe.
La semana pasada cayó un meteoríto en Canada; pudo haber caído en mi cabeza. Ayer le cayó una piedra en la cabeza a un policia y se murió. Ando mirando al cielo preocupado. Los seres humanos somos paranóicos. Obsesivos.
Ayer no contesté el telefono, sentí vergüenza. ¿De que carajo? No sé. Somos, tambien, orgullosos.
La vida me empuja a seguir pelando la cebolla. Quisiera gritarle a la vida: ¡ya basta!, pero sería como gritarlo al espejo.
¿Entonces para que gritarlo?... ya me toca escuchar:
¡YA BASTA!
lunes, 29 de setiembre de 2008
La fusión... ya era hora.

"¡Oye estas fusionando!". Fue con esta frase que por primera vez me di cuenta: Todo esta cambiando, ¡por fin!.
Hubo una época, no muy feliz, en que me planteaba constantemente como vivir mi vida. Habían dos opciones (y las siguen habiendo). O bien yo dirigía mi vida y la llevaba hacia donde quería, es decir, me convería en determinado, terco, emprendedor, soñador, vehemente, necio, etc. O bien, dejaba que el viento me llevara cual pluma de Forrest Gump. Tenía claro que el cambio debía llegar así: por decisión o de manera inesperada.
Hoy todo ha cambiado y no se que pasó, si lo uno o lo otro; tal vez sea un poco de ambos, lo gracioso es que ya no lo pienso. ¿Quien hizo que todo cambiara? Juro que 100% no fue mi culpa, hablemos de un buen 25%... nada más. El resto: desconozco mayormente.
Nací bajo el signo de sagitario, bajo el influjo del año del gallo, nací con apellido japonés y con muchas influencias católicas. Eso definió mi caracter, mi personalidad y la dirección de mi vida. La verdad me jodía (y me jode) tan exacta y prejuiciosa definición; por eso siempre he querido (y quiero) ser otro. Por eso, siempre voy a cambiar.
Una cosa he asumido inmutable en mi caracter: el miedo; y en esta etapa puedo decir sin mucha vergüenza que ME CAGO DE MIEDO. Antes, por ejemplo me daba miedo darle a otros la posibilidad de decidir mi vida; era un Nietzsche monse que creía que cualquier relación (familiar, amical, amorosa, de trabajo, etc.) te debilitaba; siempre, pensaba, es mejor hacerlo uno mismo; todo en pos de la independencia. Hasta que ya todo asustaba, porque en la soledad todo da miedo. Luego llególa época fea en que me quede solo de verdad, ya no era el jueguito del Nietzche monse. Era feo.
Ahora llego la fusion, y ya no me esfuerzo, tengo gente a mi lado. Y no la ahuyento.
No se si este es el momento que estaba esperando, porque no me imaginaba esta epoca con tanto miedo; pensé que iba a ser todo claro y definitivo, y no lo es. Pero esta bien. Supongo.
Estoy fusionando, todo a mi alrededor esta cambiando; no lo he decidido, aunque si lo he deseado. Estoy fusionando y no quiero hacer nada para evitarlo.
Tengo curiosidad, quiero ver que pasa.
jueves, 17 de julio de 2008
Es lo mismo, todo es lo mismo... y eso aburre

Hoy estuve en una librería buscando un par de libros, Final del Juego de Cortazar y algo de T.S. Elliot. Hace tiempo que no leo un libro, me lo debo. Di varias vueltas por la sección de literatura latinoamericana y me fastidió muchisimo no encontrar Final del Juego (nota: sirvase leer "axolotl").
Seguí caminando pensando que si estuviera buscando un queso lo encontraría. Seguramente, también, encontraría un libro que me convencería que la guerra es un arte. Sorry que hable con el higado, pero todos somos diferentes y deberíamos leer diferente. Caminaba y me encontraba con un padre rico, un par de mujeres de venus, un monje que vendió su ferrari, una verdad incomoda y a George W. Bush por todos lados. ¡Ah! me olvidaba de los manuales para descifrar el codigo Da Vinci y todas las teorías conspiratorias de la iglesia católica. No se si esto esta bien, la librería tenía un anaquel inmenso con un solo libro (como 60 copias de cien años de soledad juntas). Antes las librerias exhibían mucha más variedad de libros. ¿eso esta bien?
Salí de la librería sin mi copia de Final del Juego que tanto quería y la imagen se hizo más clara: todos frapuccino de caramelo en mano, vestían la misma ropa, hablaban de lo mismo. Todos tenían sus libros del queso, de la guerra y de la alquimia en las manos. Todos caminaban en la misma dirección. ¡Carajo!
Llegué a la casa, angustiado, prendí el televisor en un canal que daba un reality de canto, cambie a otro canal y el reality era de baile, cambie a otro de... baile tambien. Apagué el televisor fasitidado y me refugié en la radio, pero lo mismo: la misma canción (obvio de reagetón) se repetía en tres emisoras a la vez. Comenzaba a sentirme desesperadamente agredido por una devastadora sensación de deshumanización.
¿Donde están las personas?
Salí de la librería sin mi copia de Final del Juego que tanto quería y la imagen se hizo más clara: todos frapuccino de caramelo en mano, vestían la misma ropa, hablaban de lo mismo. Todos tenían sus libros del queso, de la guerra y de la alquimia en las manos. Todos caminaban en la misma dirección. ¡Carajo!
Llegué a la casa, angustiado, prendí el televisor en un canal que daba un reality de canto, cambie a otro canal y el reality era de baile, cambie a otro de... baile tambien. Apagué el televisor fasitidado y me refugié en la radio, pero lo mismo: la misma canción (obvio de reagetón) se repetía en tres emisoras a la vez. Comenzaba a sentirme desesperadamente agredido por una devastadora sensación de deshumanización.
¿Donde están las personas?
jueves, 29 de mayo de 2008
El efecto mariposa
El otro día salía del cine; vi ese documental sobre el medio ambiente que produjo el que debería ser el presidente de Estados Unidos (aunque esa es otra historia). El hecho es que salí con la conciencia ambiental a flor de piel, me dirigí al baño del multicine, me lavé las manos mientras pensaba que cada acto mío tenía una repercusión sobre el deteriorado medio ambiente que habitamos. Con las manos mojadas me quise secar las manos y me encontré frente a una decisión; ¿papel toalla o secadora eléctrica? Influenciado por el que debió ser el manda-mas gringo, analicé mis opciones desde el punto de vista ambiental. ¿Que contamina más el papel toalla o el secador eléctrico? Bueno un brevísimo análisis causa-efecto me hizo ver que la respuesta era ambigua; aparentemente el papel toalla contamina más porque se tuvo que talar un árbol, ¿es así de fácil? NO. Un poco de papel toalla puede provenir de un tercer reciclaje de un papel que provino de un árbol que provino de un bosque manejado sosteniblemente, con lo que esos 20cm de papel pueden no significar nada para el medio ambiente. Mientras que 30 segundos de secadora eléctrica pueden provenir de unos mililitros de quema de combustible fósil que generan unos gramos de dióxido de carbono que contribuyen al calentamiento global. Entonces la decisión es más difícil de lo que aparentaba: papel o secadora. Una vez que me di cuenta que no tenía los elementos para decidir correctamente opté por lo más fácil: me sequé con el pantalón. Claro que quedé como un reverendo huevas tristes, pero toda la culpa era del huevas tristes al que le quitaron la casa blanca.
Todo tiene un recorrido extraño en la vida, una seguidilla de causas y efectos peculiares que hacen que las cosas no sean, siempre, lo que parecen. O peor, las cosas que uno hace no siempre tienen un resultado predecible, esperable.
Esta anécdota me hizo acordar un fragmento que alguna vez leí de Saramago (en su novelón “ensayo sobre la ceguera):
“(…) Si ante cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiéramos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias, inmediatamente después, las probables, mas tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí parar poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla, Lo será, pero este hombre esta muerto y hay que enterrarlo.” (Saramago dixit)
Todo tiene un recorrido extraño en la vida, una seguidilla de causas y efectos peculiares que hacen que las cosas no sean, siempre, lo que parecen. O peor, las cosas que uno hace no siempre tienen un resultado predecible, esperable.
Esta anécdota me hizo acordar un fragmento que alguna vez leí de Saramago (en su novelón “ensayo sobre la ceguera):
“(…) Si ante cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiéramos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias, inmediatamente después, las probables, mas tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí parar poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla, Lo será, pero este hombre esta muerto y hay que enterrarlo.” (Saramago dixit)
Etiquetas:
efecto mariposa,
medio ambiente,
saramago
sábado, 19 de abril de 2008
Buscando a Ricardo
Fueron quince minutos de confusión frente a la enorme y pesada puerta blanca. La miraba atentamente pero no entendía mis emociones, todo sucedía muy rápido, de pronto, un impulso primitivo, casi animal, me empujó a romper la puerta a patadas. Entre al departamento, fui libre.
Creo que nunca he sido bueno para reconocer mis emociones (y estar aqui dentros me generaba miles); se me hace difícil diferenciar entre el miedo y dolor, la alegría y la melancolía, incluso entre la tristeza y la felicidad. Creo que se debe a que mi sensibilidad es inaudita y me quedo en eso. No logro procesar un conjunto de sentimiento y generar una emoción. No puedo. No sé si al entrar al departamento sentí miedo, pero si recuerdo que sentí mucho frío.
Además de frío, recuerdo el insoportable olor. El miedo, la alegría o lo que diablos estaba sintiendo, fue opacado por el espantoso olor del lugar. La sala era un contenedor de olores viejos; una capsula que impedía el ingreso del mundo exterior. En esa quietud se revolvían diversas pestilencias: de la ropa tirada en el piso nacían olores corporales insoportables; de la cama brotaba olor a sudor; de las alfombras, moho; de los restos de comida, un fermento irrespirable; del baño, hálito a heces. Cada pieza del departamento había logrado contener su propia fetidez. El departamento en su totalidad era vomitivo. Caminaba huyendo de un olor y reconociendo uno nuevo.
Una vez superado el trance de los olores, comencé a visualizar ciertos detalles. El departamento de Ricardo era un muladar, como su alma. Llegué a ver un poster de Syd Barret sobre la cabecera de la cama, supuestamente había dejado de escucharlo. Sobre la mesa de noche estaban apilados los malditos libros que tanto daño le hicieron. Abrí una ventana para que entre un poco de luz; iluminado, el cuarto se veía distinto, mucho más pequeño y deprimente. Sobre la cama pude ver un pequeño frasco con píldoras y, al lado, una carta. El contenido de la misiva era conocido, muy usado para estos casos, explicaba motivos, pedía disculpas… era errática y estaba inconclusa. Así era Ricardo.
Hace unos meses me enteré que había perdido la cordura. Dicen que fue luego de leer los libros, esos que hablaban de la ceguera blanca, de la muerte paralizada, de túneles, paranoias y esquizofrenias. Algunos dicen que fue producto del encierro y la falta de contacto con otras personas. Los vecinos comentaban que estaba en tratamiento psiquiátrico, pero que lo dejó; dicen que la depresión lo empujó a la locura. En realidad, ya nadie sabe porque se volvió loco. Tampoco interesa averiguarlo, según la carta, está muerto.
Salí del departamento. El episodio me mantuvo en vilo toda la noche, estaba excitado, no podía dormir. Decidí ir a ver a Valeria, una amiga de la universidad. No la veía hace mucho, pero tenía que contarle todo. Camino a su casa recordaba los buenos tiempos que pasamos Ricardo, ella y yo en la universidad: fiestas interminables, tardes de playa, un poco de estudio, bastante de alcohol, mil anécdotas, sueños de independencia. Siempre los tres juntos, siempre. Ya habían pasado cinco años desde que salimos de la universidad y dejamos de vernos. Cada uno tomo su propio rumbo. A Ricardo, al parecer, le fue peor. Comencé a sentirme culpable, si nos hubiéramos mantenido juntos o al menos comunicados lo hubiéramos ayudado; donde habíamos estado Valeria y yo todos estos años. Debe haberse sentido abandonado, que terrible.
De pronto ya estaba frente a la frágil puerta roja de la casa de Valeria, me despabilé de la culpa. Llamé a su celular, no quería despertar a toda la familia. Igual no contestó, así que toque el timbre.
- ¡Valeria!, ¿como estas?
- Eh… Hola – respondió confundida, por la hora y por mi presencia.
- ¿Como estás?... oye ya se que pasó con Ricardo – no pude evitar ir directo al grano.
- Eh… bueno pasa – respondió abrumada, por la hora, mi presencia y la noticia.
- Parece que ha muerto – era la primera vez que lo decía en voz alta y recién tomé consciencia de la situación.
Pasaron algunos segundos en que Valeria me miró a los ojos, sin saber que decirme, hasta que se recompuso.
- Si, me contaron. Que pena – trato de ser lo más amable conmigo
- ¿Como te enteraste?
- Pasa, pasa, primero tomate algo que te veo agitado
- Pero cuéntame – respondía algo alterado.
- Esta bien pero siéntate
Estaba confundido se suponía que solo yo sabía lo que le había pasado. Además, ¿porque no le sorprendía verme?, hace 4 años que no nos vemos.
- Ayer vino su mamá a contarme. Estaba muy triste
- ¿Y porque no me buscaron? – respondí un poco molesto esta vez
- Era tarde, pues, hoy te iba a llamar, pero el trabajo… tu sabes
- Pero, aún así…
- Lo sé, discúlpame
- ¿Entonces su mamá ya sabe?
- Si desde hace una semana.
- Que horrible
- Lo sé, aún no lo puedo creer.
- Que horrible, tengo que buscar a su mamá
- Pero…
Valeria no terminó la frase, le dí un beso y me marché apurado. Quería hablar con la mamá de Ricardo, quería que ella me contara que le había pasado en los cuatro años que no nos vimos. La culpa volvió.
Caminaba en dirección a la antigua casa de Ricardo. En el camino mis recuerdos se centraban en Ricardo y su familia. A diferencia de Valeria, a Ricardo lo conocía, prácticamente, desde que nací. Fuimos al mismo colegio y a la misma universidad, habíamos recibido la misma educación, pero éramos distintos. El era callado, tenía pocos amigos, era muy ordenado y estudioso, leía mucho, y – esto es algo que solo yo sé – era depresivo, tenía todos los síntomas, lo aprendimos en la facultad, se lo decía pero el no quería aceptarlo. El sabía la teoría, pero no podía aceptarlo; su caso, definitivamente, era de depresión aguda. Recuerdo que eran una familia acomodada, el era hijo único y yo me convertí en el hermano que nunca tuvo, en el hijo que nunca tuvieron; creo que les llevaba un poco de la alegría que en algún momento perdieron. Su familia me amaba.
Estaba frente a la viejísima puerta azul de Ricardo, la que tantas veces toque, dejé atrás la nostalgia y toque la puerta con insistencia.
- Señora, ¿como está? – pregunté nervioso
- Hola, me llamó Valeria hace un rato, me dijo que probablemente vendrías – me respondió contenida.
Ella me miró a los ojos y después de unos segundos se descompuso y solo atinó a llorar. Me abrazó. No supe que hacer, la abracé y comenzamos a llorar. Era la primera vez que lloraba desde el entierro de mi padre. Por primera vez, en años, brotaban mis sentimientos mejor guardados. Le tenía mucho afecto a Ricardo y recién ahora sentía la pérdida de mi amigo. La señora me miró pero no dijo nada, me tocó la mejilla con gesto maternal, me dijo que le gusto verme y que volviera otro día con Valeria para comer juntos, los tres. Me dijo que nos extrañaba. Nos despedimos.
- Señora, ¿como está? – pregunté nervioso
- Hola, me llamó Valeria hace un rato, me dijo que probablemente vendrías – me respondió contenida.
Ella me miró a los ojos y después de unos segundos se descompuso y solo atinó a llorar. Me abrazó. No supe que hacer, la abracé y comenzamos a llorar. Era la primera vez que lloraba desde el entierro de mi padre. Por primera vez, en años, brotaban mis sentimientos mejor guardados. Le tenía mucho afecto a Ricardo y recién ahora sentía la pérdida de mi amigo. La señora me miró pero no dijo nada, me tocó la mejilla con gesto maternal, me dijo que le gusto verme y que volviera otro día con Valeria para comer juntos, los tres. Me dijo que nos extrañaba. Nos despedimos.
No quería volver a casa, la noche había sido intensa, era tarde para volver donde Valeria así que decidí ir al departamento de Ricardo. No se con que motivo, ni con que fin.
Mientras caminaba comenzó a llover, no recuerdo haber sentido frío; esta vez, estaba concentrado en la pena de haber perdido a mi amigo; en los últimos 4 años de mi vida, en que me alejé de mis amigos, en que perdí el rumbo. Si hubiera estado ahí para Ricardo quizá todo hubiera sido distinto. Volvía la culpa con más fuerza. Lloraba mucho, o al menos eso creo, no podía diferenciar mis lágrimas de la lluvia que caía constantemente sobre mi cara. Sin darme cuenta ya estaba frente al departamento. Me paré frente al edificio y lo miré devastado, su dueño ya no existe. Era horrible. Subí las escaleras, mojado, lloroso. Devastado.
Nada me preparó para lo que vería al llegar al departamento. La puerta, que hace un par de horas había roto a patadas, estaba intacta. Verifique la numeración pero no me había equivocado, era la misma enorme y pesada puerta blanca. No comprendía. Toque la puerta sin pensar, era ilógico, ¿quien me abriría? Poco a poco todo se aclaró en mi mente, dejé de llorar y sonreí. Claro, en realidad nunca había roto la puerta, era mi imaginación, seguramente la puerta estaba abierta y así entré. Era clásico en mí, siempre tiendo a exagerar los recuerdos. Bajé a buscar al portero para que me ayudara a abrir la puerta, a lo mejor todavía se acuerda de mí.
Bajé y esta vez los recuerdos se centraban en mí. En que por 4 años había estado tan deprimido como Ricardo, en que ya era hora de salir, de recuperarme. Me merecía ser feliz. Llegué a la puerta de vidrio de la recepción.
- Hola, por favor quisiera que me abriera la puerta del 205, no se si me recuerda, estuve aquí hace un par de horas.
- Como no, Señor Ricardo – respondió el portero.
(Minutos después, entre a mi departamento: fui libre)
- Hola, por favor quisiera que me abriera la puerta del 205, no se si me recuerda, estuve aquí hace un par de horas.
- Como no, Señor Ricardo – respondió el portero.
(Minutos después, entre a mi departamento: fui libre)
miércoles, 16 de abril de 2008
¿Puede un vaso estar totalmente lleno?
Lo del vaso medio lleno o medio vacio no es cliché... aunque suene. Lo que pasa es que cuesta trabajo recordarlo y encararlo cuando el vaso no esta totalmente lleno. O sea: casí siempre.
jueves, 3 de abril de 2008
¿Se puede ser feliz sin una cajita feliz?

Si eres fanatico del McDonald´s, amas el capitalismo y vives en democracía, pregunto: ¿Quieres un país como Cuba? o ¿Un presidente como Hugo Chavez? ¿Quien, en un Perú que ayer logro la calificación de grado de inversión, quiere un gobierno absoloutista?
Ayer leí una noticia extraña. El reino de Butan se democratizaba por orden del rey; su pueblo veía con temor esta medida. Investigue un poco: Butan tiene 700,000 habitantes y se caracteriza por ser uno de los países más cerrados al mundo occidental (sin embargos económicos ni presidentes matones). No conocian, hasta hace unos años, las carreteras asfaltadas, la televisión, el internet, el celular, la vida moderna en general. Solo 50 mil extranjeros ingresaron al país el año pasado, y un numero que ni vale la pena mencionar salió de el.
Lo extraño viene porque el reino de Butan figuro hace unos años en la lista de los países más felices del mundo. Interesante. Según los canones de la economía mundial el bienestar de un país se mide así: Se suma el valor monetario de la producción de bienes corrientes y servicios de un país en un periodo dado y se divide el valor entre el numero total de habitantes: producto bruto interno per capita (que le dicen). Si el PBI per capita es mayor que el costo de vida per capita podemos decir que gozamos de bienestar. Eso lo dice el capitalismo; es lo que manda Ronald McDonald.
El comunismo tiene su formula de bienestar, la iglesia catolica tiene la suya, mi mamá tiene la suya, yo tambien. Cada uno mide el bienestar según su propio lente. Por eso es dificil decir que un país en general es feliz. De Butan podemos decir si es feliz si bajamos de internete su FIB: felicidad interna bruta. ¿Su qué?
Ellos miden su felicidad; a ellos les importa. Yo pensaba que lo que pasaba en Butan se llamaba resistencia al cambio, pero parece que no.
Interesante. A lo mejor estamos midiendo mal las cosas por acá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
