lunes, 25 de febrero de 2008
Lo que temo de la ciencia ficción
A lo mejor no es un error. Lo que más me angustia es que el futuro al final si sea como la ciencia ficción y que Kubrick solo se haya equivocado en la fecha. ¿Donde habra espacio para la vida?
sábado, 23 de febrero de 2008
El error de la ciencia ficción

La ciencia ficción no es, exactamente, mi género filmico favorito. Existen miles de generos que prefiero antes de este, me gusta el thriller psicologico, los policiales antiguos, el film noir, las comedias estúpidas, el drama de guerra, en fin son miles. Tengo cien directores y actores favoritos que nunca han hecho ciencia ficción. Admiro mucho a: Tarantino, Kubrick, Godard, Wes Anderson, Burton, Buster Keaton, Johnny Depp, Al Pacino, Jack Nicholson, Audry Hepburn y un larguisimo etc, etc, etc.
Sobre todo no me gusta la ciencia ficción porque debería ser el futuro, pero casí nunca lo es. He llegado a pensar que la ciencia ficción no trata de imaginar el futuro, trata de inventar uno que no existe. En pocas palabras: la ciencia ficción es una realidad falsa. Es una farsa.
Un ejemplo claro. Uno de mis directores favoritos es Stanley Kubrick, el dirigió "2001: Una odisea del espacio". Aunque la pelicula es buena, pudieron hacerla de otra manera, sin la ciencia ficción. Si no me equivoco mi lap top con conexión wireless, que facilmente podría ser HAL, dice que estamos en el año 2008, 7 años posteriores a la odisea del espacio. Según se, no ha habido evento ni remotamente parecido al descrito en esa obra. La película no se parece en nada a la realidad de hoy. Se que Kubrick fue un visionario y un perfeccionista, pero por favor expliquenme donde esta el polvo que aparece en las primeras escenas con los monos. Donde esta el sudor del hombre que hace ejercicio. Porque todo es blanco y no hay una sola huella de nada. Donde estan los celulares. Donde esta el entretenimiento barato de la televisión y la radio. Donde esta la comida chatarra. ¿Donde esta la realidad?.
Sobretodo me parece que todas las obras de ciencia ficción se equivocan en un detalle garrafal: La modernidad no es nueva. Si bien, a medida que pasan los años, usamos cada vez más artefactos. Casi nunca son todos nuevos a la vez. Me explico: En casi todas las películas del género todo es nuevo y limpio, como si la modernidad implicara una sensación de novedad constante y limpieza clínica. FALSO. Existen, hoy, carros de 1995 (y antes) circulando por las calles, televisores en blanco y negro funcionando en algunas casas, VHS corriendo peliculas, celulares que solo hacen y reciben llamadas. La calle no esta llena de infraestructura nueva, el crecimiento urbano es lento, el estadio nacional, el zanjón, el tráfico de la Av. Abancay, los monumentos, todo esta ahí desde que nací, y no hay intenciones de que desaparezcan; supongo que siempre existiran los lugares de toda la vida. Mi papá aún no sabe usar ciertos aparatos y mi mamá no tiene correo electronico. Mi cuarto aún tiene ese sticker de OPTIMISMO que regalaban en Wong hace años y que yo encontré en la ventana de mi cuarto cuando me mudé a esta casa. Esos los son rastros del pasado que se quedan en el presente. Esas son las imperfecciones del presente. Imperfecciones necesarias. Necesarias para esperar algo del futuro. Para soportar el presente.
¡Muerte a R2D2!

jueves, 21 de febrero de 2008
La pregunta cercana
Hay una escena en ese peliculón que es Closer, donde el doctor le dice al amante de su esposa que si uno es depresivo no puede permitirse la felicidad. Luego dice que permitirsela sería negar su propia condición y que nadie esta dispuesto a negar lo que, en escencia, es. Nadie esta dispuesto a negarse a si mismo. La pregunta, entonces, no es si uno es feliz o si puede serlo, la pregunta es: ¿tu condición te lo permite?.
No sé.
No sé.
miércoles, 16 de enero de 2008
Sustento matemático contra el racismo (Ribeyro dixit)
Este pensamiento nació después de leer “Prosas Apátridas” de Julio Ramón Ribeyro, exactamente la prosa apátrida número 63. Dicho sea de paso, libro que recomiendo infinitamente.
En este segundo no tengo el libro a la mano para poder citar textualmente lo que Ribeyro descubrió en una noche de abstracción, gracias a una progresión matemática sencilla. Haré el cálculo de nuevo. Atención.
Yo tengo dos padres, mis padres tienen dos padres cada uno, es decir, tengo 4 abuelos. Mis abuelos, a su vez, tuvieron 2 padres cada uno, es decir, tuve 8 bisabuelos. La progresión continúa: tuve 16 tatarabuelos, antes tuve 32 ancestros, 64, 128, 256. Hace 300 años, 1024 ancestros de línea directa. Y así sigue la progresión. Hice los numeritos en una hoja de cálculo, según los cánones de la ingeniería industrial. Según esos mismos cánones, asumí como premisa básica que cada generación esta espaciada por 30 años (es decir tuvieron al hijo, que sería mi ancestro directo, a los 30 años en promedio). Cosas de ingeniero. Bueno ahí acaba la ingeniería, pero la cosa sigue.
Haciendo una pequeña simulación llegué a la siguiente conclusión, hace 28 generaciónes mis ancestros debieron ser más de la mitad de la población mundial. Hace 870 años (29 generaciones atrás, en el año 1130) debí tener 536´870,912 ancestros. La población mundial en ese año se estima en 500´000,000 habitantes aproximadamente. ¿Qué fue?
Ribeyro habla, con lógica y veracidad, de casos de incesto. Es definitivo, pero estamos hablando de matrimonio entre primos de décimo grado pues. Eso hasta la iglesia más ortodoxa lo permite. No hay pecado. Asiento cucufatos.
Una explicación más culposa, pero no juzgable, es la poligamia. De todas formas son casos excepcionales que no puden reducir tanto la cifra.
Esto quiere decir que cada ser humano actual procede de todos los seres humanos pasados. Eso es lo que Ribeyro, inteligentemente, llamó cono invertido. Pero, si vamos del primer humano, hacia el día de hoy encontraremos una cono normal. Es decir que todos nacemos de la primera pareja. Por este ultimo razonamiento, se puede decir con certeza matemática que por lo menos hace 29 generaciones todos tuvimos los mismos ancestros. Apuesto que muchas veces es menos.
Ya no tengo ni que enunciar mi pensamiento, pero ahí va para los distraídos: el racismo es basura pura y hedionda. ¡mi abue Hitler fue un reverendo tetudo!, lo de mi abue Luciano Benetton no es puro marketing. Mejor ya no le grites al cobrador de la combi como si fuera un ser inferior, ahora entiendes cuando grita ¿habla primo vas?. No seas necio pues.
Todo esto me lo contó, la otra tarde, mi papapa Julio Ramón, mientras nos tomabamos un café.
sábado, 5 de enero de 2008
La placentera rebelión del sueño
Dicen que el sueño es un estado egoísta e imperfecto de la naturaleza humana. En el, el ser se entrega a la vida del espíritu. La mitología griega, por ejemplo, llamaba hermanos a Hypnos —dios del sueño— y a Thántanos —dios de la muerte—. Me parece obvio que desde esa época se sabe que el sueño no pertenece a este mundo. Y es que claro, dormir, es buenazo; nada en la vida se le compara.
Personalmente, confieso que el sueño es uno de mis más grandes placeres culposos. Soy de los que odia perder el tiempo. Pero como me gusta que gane Morfeo. Esos minutos que me gana después de almuerzo cuando el aparato digestivo hace su trabajo, su arduo trabajo. O esas mañanas de fin de semana, después del desayuno. O los ronquidos en el sofá de la sala cuando la película es mala. O los tramos largos en combi... y los cortos. O los sábados en la tarde después del fulbito. Las tardes-noches en la playa. Los fines de semana de futbol local en la tele. Los viernes recién salido del trabajo. Cualquier momento, en realidad, amerita una siestecita. O una grande.
Científicamente, se dice que, el acto de dormir es el descanso de la mente, no del cuerpo. Y cuando dormimos, el cerebro elimina información inútil y ordena lo necesario: cuando se duerme, se aprende. Dicen, por eso, que un bebé tiene mucho que dormir después de ver el mundo por unos minutos; por eso, un anciano duerme poco tras ver que el mundo sigue igual. La pregunta importante en este momento es: ¿Qué he aprendido yo después de tantas, pero tantas, horas de sueño?
Como siempre sucede, con este tipo de placeres sin recompensa ulterior, después viene la culpa. Culpa porque se acaba el día y la pase dormido. Perdí el tiempo. Comienza la noche y un remedio para la culpa: el insomnio. A esa hora todos están entregados al placer del sueño. Yo estoy disfrutando de recuperar el día, de que nadie interrumpa. Es rico (confiésalo) que el celular no suene y nadie joda. Que las agendas tengan impreso solo hasta las diez de la noche, como si el tiempo después de esa hora fuera extra. ¿Quien no ha madrugado para estudiar para un examen un día antes?; ¿Quien no se ha ido de juerga a mitad de semana para romper la monotonía del trabajo?; ¿Y quien, como yo, no se ha quedado en casa de madrugada en absoluta y placentera libertad? No se engañen, aunque sea una vez lo han hecho. Madrugar siempre deja una sensación de triunfo sobre el tiempo, como quien le saca el último jugo al limón.
La secuencia de placeres culposos queda entonces definida así: duermo porque es rico; luego me levanto tarde y trato de recuperar el tiempo perdido en la madrugada; a continuación, amanezco con sueño, pero victorioso; el sueño me gana y nuevamente comienza el ciclo. Pregunta: ¿porque no hago esta misma secuencia, pero al ritmo de la rotación de la tierra? Es decir, dormir de noche y despertar de día; como Dios manda. Supongo que es la necesaria cuota de rebeldía. El problema es que estoy demasiado comprometido con esa revolución y no puedo romper el círculo vicioso.
Ya es de madrugada y sigo despierto... escribir, otro placer cojudo. Nuevamente me pregunto: ¿Que carajo he aprendido yo despues de tantas, pero tantas, horas de sueño?
Aparentemente NADA.
jueves, 27 de diciembre de 2007
Es mejor durar que arder
Dentro de 365 días habré cumplido 27 años y 24 días, y no me siento ni un poquito viejo, todo lo contrario: me siento en plenitud. En esa misma condición, y a esa misma edad, se fueron a existir un poquito más lejos: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison y Kurt Cobain. Cuatro vidas exageradas; cuatro almas libres; demasiado libres. O todo lo contario.
Sin considerar el desenlace fatal, no oculto que me gustaría ser uno de esos cuatro mounstruos. Su música y su arte, inspiran; poseen una energía inusual, desbordante, impactante, trascendente. ¿Como carajo se hace para tocar guitarra así?
Eso por el lado del "arder"; Por el lado del "durar", no puedo ocultar cierto grado de admiración por esos otros personajes: los religiosos (de cualquier religión). Gente que parece guardar el secreto de la vida. Personajes con un equilibrio espiritual grande. Obviamente hay de todo pero, como en el caso de los rockeros, me refiero a los buenos. Ambos tienen un caudal de energía que admiro. Ya sea para la conservación o para la incineración.
Con esa energía puedes ser un rock star e incendiarte hasta morir antes de llegar a los 30; o puedes ser un religioso virtuoso, paciente y contemplativo que llega a ser Papa a los 70 años. De esos dos extremos estoy hablando. Salvo, claro, que seas uno de los tres pastorcitos de Fátima o Mick Jagger. Pero estadísticamente hablando, esos son dos eventos improbables. Tienes que elegir.
Sin haber visto a la virgen, Gustavo Cerati (mi gurú por estos días) sobrevivió a la vida exagerada del rock star. “Es mejor durar que arder”, escribió en una de sus últimas canciones. De pronto, con 47 años encima, intuye que sería buena idea comenzar a cuidar su cuerpo. “Comenzar a disfrutar de la tranquilidad, del encuentro con uno mismo”.
Con esa energía puedes ser un rock star e incendiarte hasta morir antes de llegar a los 30; o puedes ser un religioso virtuoso, paciente y contemplativo que llega a ser Papa a los 70 años. De esos dos extremos estoy hablando. Salvo, claro, que seas uno de los tres pastorcitos de Fátima o Mick Jagger. Pero estadísticamente hablando, esos son dos eventos improbables. Tienes que elegir.
Sin haber visto a la virgen, Gustavo Cerati (mi gurú por estos días) sobrevivió a la vida exagerada del rock star. “Es mejor durar que arder”, escribió en una de sus últimas canciones. De pronto, con 47 años encima, intuye que sería buena idea comenzar a cuidar su cuerpo. “Comenzar a disfrutar de la tranquilidad, del encuentro con uno mismo”.
Dice Epicuro: Todo lo que hace el hombre es un medio para otra cosa. Salvo el placer. Uno busca placer por el placer mismo, por lo tanto, la vida debería encaminarse a ello. Puede ser. Dice Aristóteles: La felicidad se alcanza con el ejercicio perfecto de la actividad del hombre. Es decir de contemplar la virtud. Ser justo, en armonía y sin exageraciones. Puede ser.
Se me ocurre que el placer es una virtud. Tocar la guitarra como Hendrix es una virtud, es un placer. La cocaína no lo es. Supongo, entonces, que hay que tener cuidado; Gustavo tiene razón, es mejor durar que arder. No se metan en problemas muchachos. Sean tan placenteramente felices como el cuerpo se los permita. Escuchen a los Stones. Tambien escuchen misa. Por si acaso.
I can´t get no satisfaction!
yeah!
lunes, 24 de diciembre de 2007
Apaguen las luces de navidad
Esta época de fiestas me satura. Con esto no digo que soy el Grinch robandose la navidad; solo que diciembre es un mes difícil en cuanto a reposo físico y económico. De reflexión, obviamente, nada. Diciembre comienza con mi santo y termina con año nuevo. Dos fiestas que ameritan insomnio. En medio: navidad, fiestas de fin de año, cenas, intercambios de regalos y demás compromisos. Como si no bastara, curiosamente, en diciembre se acumulan muchos cumpleaños. El mundo esta lleno de sagitarios y capricornios. Diciembre esta lleno de fiestas.
Cuando uno celebra una fiesta debería tener claro el espíritu de la celebración. En diciembre se celebran fiestas, así dicen las tarjetas que me envían: "Felices Fiestas". ¿Que fiestas? Todas, es que son tantas que se han metido en un mismo saco. ¿Porque Jesús no nació en julio?, ¿Porque el calendario gregoriano no fijó el fin de año para agosto?, ¿Porque mi mamá no me dio a luz la primera quincena de noviembre? ¿Porque las empresas no hacen el cierre contable en febrero? ¿Porque todo cae en diciembre?
Tengo un amigo judío al que le encanta el espiritú navideño. Le gusta comprar regalos y hasta me ha confesado que tiene un árbol de navidad en casa. Con esto quiero demostrar que tampoco, aunque se molesten muchos, es una fiesta puramente religiosa. Si no se te antoja ir a misa, pues no vayas. Yo si iré, aunque sea para ver a mi hermana.
Como verán, este año, estoy abrumado con LAS FIESTAS. No me engancho con la emoción de las calles. Creo que es el exceso de marketing, el Papa Noel de Coca Cola, el árbol de navidad con productos Nestlé colgados, los vasitos rojos del café. Tampoco me engancho con la cursilería (aunque muy cierta) de decir que la pasen con la familia, que recuerden que es una fiesta para perdonar y que debemos ser solidarios con los que menos tienen. No puedo, no me engancho con el espiritú este año.
Hoy es noche buena y este año sería mejor apagar las luces de navidad -sobre todo las que tienen "música"-, recordar que hoy es noche buena, no año nuevo, no mi santo, no momento para los sagitarios, ni los capricornios. Sería deseable para este año: moverse en taxi, para evitar el tráfico; apagar la tele, para evitar el marketing; comer pollo y no pavo, que es más rico; brindar con chela, por lo mismo; abastecerce de panetón hasta julio, cuando salga nuevamente por fiestas patrias; ir a fiestas, no a compromisos; evitar los problemas familiares. No se molesten en regalarme algo, no se molesten si no les regalo nada, este año estoy bien así. Es noche buena. En suma: Sean Felices. Aunque sin querer Jack Skellington arrunie la Navidad. Tomen en cuenta que el tipo tiene buen corazón.
Cuando uno celebra una fiesta debería tener claro el espíritu de la celebración. En diciembre se celebran fiestas, así dicen las tarjetas que me envían: "Felices Fiestas". ¿Que fiestas? Todas, es que son tantas que se han metido en un mismo saco. ¿Porque Jesús no nació en julio?, ¿Porque el calendario gregoriano no fijó el fin de año para agosto?, ¿Porque mi mamá no me dio a luz la primera quincena de noviembre? ¿Porque las empresas no hacen el cierre contable en febrero? ¿Porque todo cae en diciembre?
Tengo un amigo judío al que le encanta el espiritú navideño. Le gusta comprar regalos y hasta me ha confesado que tiene un árbol de navidad en casa. Con esto quiero demostrar que tampoco, aunque se molesten muchos, es una fiesta puramente religiosa. Si no se te antoja ir a misa, pues no vayas. Yo si iré, aunque sea para ver a mi hermana.
Como verán, este año, estoy abrumado con LAS FIESTAS. No me engancho con la emoción de las calles. Creo que es el exceso de marketing, el Papa Noel de Coca Cola, el árbol de navidad con productos Nestlé colgados, los vasitos rojos del café. Tampoco me engancho con la cursilería (aunque muy cierta) de decir que la pasen con la familia, que recuerden que es una fiesta para perdonar y que debemos ser solidarios con los que menos tienen. No puedo, no me engancho con el espiritú este año.
Hoy es noche buena y este año sería mejor apagar las luces de navidad -sobre todo las que tienen "música"-, recordar que hoy es noche buena, no año nuevo, no mi santo, no momento para los sagitarios, ni los capricornios. Sería deseable para este año: moverse en taxi, para evitar el tráfico; apagar la tele, para evitar el marketing; comer pollo y no pavo, que es más rico; brindar con chela, por lo mismo; abastecerce de panetón hasta julio, cuando salga nuevamente por fiestas patrias; ir a fiestas, no a compromisos; evitar los problemas familiares. No se molesten en regalarme algo, no se molesten si no les regalo nada, este año estoy bien así. Es noche buena. En suma: Sean Felices. Aunque sin querer Jack Skellington arrunie la Navidad. Tomen en cuenta que el tipo tiene buen corazón.
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