
lunes, 29 de setiembre de 2008
La fusión... ya era hora.

jueves, 17 de julio de 2008
Es lo mismo, todo es lo mismo... y eso aburre

Salí de la librería sin mi copia de Final del Juego que tanto quería y la imagen se hizo más clara: todos frapuccino de caramelo en mano, vestían la misma ropa, hablaban de lo mismo. Todos tenían sus libros del queso, de la guerra y de la alquimia en las manos. Todos caminaban en la misma dirección. ¡Carajo!
Llegué a la casa, angustiado, prendí el televisor en un canal que daba un reality de canto, cambie a otro canal y el reality era de baile, cambie a otro de... baile tambien. Apagué el televisor fasitidado y me refugié en la radio, pero lo mismo: la misma canción (obvio de reagetón) se repetía en tres emisoras a la vez. Comenzaba a sentirme desesperadamente agredido por una devastadora sensación de deshumanización.
¿Donde están las personas?
jueves, 29 de mayo de 2008
El efecto mariposa
Todo tiene un recorrido extraño en la vida, una seguidilla de causas y efectos peculiares que hacen que las cosas no sean, siempre, lo que parecen. O peor, las cosas que uno hace no siempre tienen un resultado predecible, esperable.
Esta anécdota me hizo acordar un fragmento que alguna vez leí de Saramago (en su novelón “ensayo sobre la ceguera):
“(…) Si ante cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiéramos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias, inmediatamente después, las probables, mas tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí parar poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla, Lo será, pero este hombre esta muerto y hay que enterrarlo.” (Saramago dixit)
sábado, 19 de abril de 2008
Buscando a Ricardo
- ¡Valeria!, ¿como estas?
- Eh… Hola – respondió confundida, por la hora y por mi presencia.
- ¿Como estás?... oye ya se que pasó con Ricardo – no pude evitar ir directo al grano.
- Eh… bueno pasa – respondió abrumada, por la hora, mi presencia y la noticia.
- Parece que ha muerto – era la primera vez que lo decía en voz alta y recién tomé consciencia de la situación.
Pasaron algunos segundos en que Valeria me miró a los ojos, sin saber que decirme, hasta que se recompuso.
- Si, me contaron. Que pena – trato de ser lo más amable conmigo
- ¿Como te enteraste?
- Pasa, pasa, primero tomate algo que te veo agitado
- Pero cuéntame – respondía algo alterado.
- Esta bien pero siéntate
Estaba confundido se suponía que solo yo sabía lo que le había pasado. Además, ¿porque no le sorprendía verme?, hace 4 años que no nos vemos.
- Ayer vino su mamá a contarme. Estaba muy triste
- ¿Y porque no me buscaron? – respondí un poco molesto esta vez
- Era tarde, pues, hoy te iba a llamar, pero el trabajo… tu sabes
- Pero, aún así…
- Lo sé, discúlpame
- ¿Entonces su mamá ya sabe?
- Si desde hace una semana.
- Que horrible
- Lo sé, aún no lo puedo creer.
- Que horrible, tengo que buscar a su mamá
- Pero…
Valeria no terminó la frase, le dí un beso y me marché apurado. Quería hablar con la mamá de Ricardo, quería que ella me contara que le había pasado en los cuatro años que no nos vimos. La culpa volvió.
- Señora, ¿como está? – pregunté nervioso
- Hola, me llamó Valeria hace un rato, me dijo que probablemente vendrías – me respondió contenida.
Ella me miró a los ojos y después de unos segundos se descompuso y solo atinó a llorar. Me abrazó. No supe que hacer, la abracé y comenzamos a llorar. Era la primera vez que lloraba desde el entierro de mi padre. Por primera vez, en años, brotaban mis sentimientos mejor guardados. Le tenía mucho afecto a Ricardo y recién ahora sentía la pérdida de mi amigo. La señora me miró pero no dijo nada, me tocó la mejilla con gesto maternal, me dijo que le gusto verme y que volviera otro día con Valeria para comer juntos, los tres. Me dijo que nos extrañaba. Nos despedimos.
- Hola, por favor quisiera que me abriera la puerta del 205, no se si me recuerda, estuve aquí hace un par de horas.
- Como no, Señor Ricardo – respondió el portero.
(Minutos después, entre a mi departamento: fui libre)
miércoles, 16 de abril de 2008
¿Puede un vaso estar totalmente lleno?
jueves, 3 de abril de 2008
¿Se puede ser feliz sin una cajita feliz?

viernes, 7 de marzo de 2008
La función Seno

La función seno se aplica para fluctuaciones periódicas constantes. Si aplicamos las variables de mi bajón a este modelo, comprendo que tengo picos en que mi nivel de atención es altísimo y otros en que mi desmotivación y desconcentración estan demasiado bajos. Debo aprender a vivir con estas fluctuaciónes. Es parte del modelo.
Asi de simple, y así de complicado. Como las matemáticas. Entonces, compliquemos más el asunto, como las matemáticas.
La gráfica tiene dos ejes: donde el eje "y" es la amplitud (A), y el eje "x" es la frecuencia (x), y una tercera que deriva de la inversa de f, donde T es el periodo (1/f)
¡La friegas! dirán. Bueno, de todas formas ya dije que mi cabeza ha estudiado más matemáticas de las necesarias. Me llega lo que piensen. Continúo
Entonces, la famosa la amplitud (el eje y, la vertical, la olita que sube y baja, el zig zag ese, etc.), indica que tan alta o baja es la curva. 
En verdad es bueno saber que la amplitud existe. Si estas en la parte baja de tu curva seno, siempre encontraras al pavaso que te suelta un siempre-hay-una-luz-al-final-del-túnel o un infeliz postulante a Cohelo que te suelta un no-hay-mal-que-por-bien-no-venga. En el fondo lamentablemente hay que reconocerlo: tienen razón. Siempre la curva se levanta. Ojo, si estas en la parte de arriba, no te la creas: prepárate para la caida. Siempre va a existir el primer día de trabajo después de las vacaciones, por ejemplo. Por eso siempre la vida tiene etapas: las cosas siempre tienen su final y si vives tratando de negarlas la caída dolerá. Es algo matemático, no hay otra.
Existe tambien la frecuencia.

La frecuencia se mide en Hertz (En honor a Heinrich Hertz e indica la cantidad de veces en que un suceso ocurre en un segundo). Una frecuencia alta indica que todo se repite muy rápido y, creo yo, algo debe estar mal. Recuerdo claramente una epoca en que sufría de alta frecuencia de desmotivación laboral. Al comienzo la desmotivacion laboral comenzaba el veintitantos de todos los meses, cuando me quedaba sin plata en la tarjeta y el trabajo aumentaba, los plazos y la presión, todo. Luego paso a ser una cuestión semanal, y todos los domingos en la noche comenzaba la desmotivación, los lunes eran desalentadores. Al final de esa epoca pasaba todas las mañanas peleando con mi desmotivación para poder levantarme. Una cagada: pasé de un f =1 a f=31 (veces al mes). Decidí que algo estaba mal y cambié de trabajo, hoy la frecuencia es baja y no ha aumentado, cuando aumente será momento de cambiar. Es algo matemático, no hay otra.
La inversa de la frecuencia es el período de oscilación (T) e indica el tiempo transcurrido entre dos sucesos iguales. Aunque el concepto puede confundirse con f, es importante reconocer su existencia. Si el período de oscilación es muy largo, nos olvidamos como reaccionar y tenemos que volver a aprender. Si todos los días aprendemos a reconocer los sonidos del estomago y asociamos la sensación de lanquidez con hambre, aprenderemos a reconocer cuando necesitamos comer. Si eso sucediera cada 100 días nos tomaría mucho tiempo reconocer cuando debemos comer. Sería terrible. El periodo de oscilación esta muy asociado con eso que llaman experiencia. No sé.
Con el tiempo la curva se vuelve más serena. Disminuye en ambos ejes (la amplitud y la frecuencia) y se puede vivir mejor. Por el momento uno debe aprender de cada período de osiclación (por eso se dice que la vida es como un péndulo). Las cosas pasan siempre de una manera exacta y precisa. Y al final todo pasa.
Es algo matemático, todo pasa de una manera exacta y precisa. Hay que tener paciencia. No hay otra.